El Pacífico le apuesta al uso sostenible de su biodiversidad

Quibdó, Bahía Solano, Tadó, Vigía del Fuerte y Acandí son algunos de los lugares donde los emprendedores en el Pacifico le están apostando a alternativas productivas basadas en su riqueza natural. Durante los meses de agosto y septiembre (2016) el equipo técnico de la Iniciativa de apoyo a ideas y negocios de la biodiversidad, visitó los proyectos finalistas de los presentados en la convocatoria que cerró el pasado 14 de julio.

Fueron 120 los postulantes que buscaban recibir financiación, asesoría y acompañamiento técnico, y 52 los pre –seleccionados en esta apuesta liderada por el Proyecto GEF que busca la conservación en los paisajes impactados por la minería, y el Programa de pequeñas donaciones del GEF. Las visitas de valoración tenían como propósito conocer los desafíos y oportunidades de las ideas y negocios para definir a los ganadores.

Estos recibirán no sólo los fondos, sino el acompañamiento necesario para su fortalecimiento organizativo a través de un aliado local, Bioinnova, además de un diplomado que los formará en distintos aspectos de negocio y comercialización. “También los apoyaremos con el desarrollo de los planes de manejo y la gestión para los permisos de aprovechamiento, pues se trata de utilizar los recursos, pero de manera sostenible y haciendo todo lo necesario conservarlos” explica Ana Beatriz Barona, coordinadora del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

El 62% de los proyectos pre-seleccionados, están en la categoría de agrosistemas sostenibles, el 19% le apuesta al uso de productos forestales no maderables y el 17% al ecoturismo. Estas categorías representan la diversidad de alternativas productivas que existen en la región, y que pueden ir desde la producción de vino a partir de borojó, hasta artesanías y propuestas para viajar a playas paradisíacas y conocer programas de conservación.

 

La Iniciativa de apoyo a ideas y negocios de la biodiversidad cuenta también con la participación de Codechocó y el IIAP (Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico).